EXPERIENCIAS CON EL IARTES: DEFENSORÍA DEL PUEBLO BELLAS ARTES. ESPACIOS NO CONVENCIONALES 5



El el marco del Proyecto: Humanización de espacios institucionales del MPPC, que se llevara a cabo con la Oficina de Atención a la Ciudadanía, y para darle respuesta a la socilitud de artistas que reclamaban espacios expositivos. Llevé a cabo algunas museografías de artistas en los espacios de la Defensoría del Pueblo: Sede Central, Bellas Artes y Escuela de los Derechos humanos.


El Proyecto: Humanización de espacios institucionales del MPPC

 
A solicitud de la Dirección General de la Oficina de Atención a la Ciudadanía del Ministerio del poder Popular para la Cultura y como una forma de apoyar productivamente el talento humano de nuestros artistas, cultores y demás
ciudadanos que atendemos en nuestras instituciones, se plantea el proyecto Humanización de espacios institucionales del MPPC, a través de la producción que realizan los artistas visuales y cultores con exhibiciones y posibles ventas de
sus obras artísticas.


En este sentido se propone la creación de Galerías Pequeño Formato, como espacios creado para difundir a los artistas visuales del país y de la zona, en la activación de un convenio entre los diversos organismos de las plataformas
del Ministerio en espacios no museístico a través de las OAC, que permita a los usuarios de nuestras instituciones apreciar la producción cultural de nuestros artistas, artesanos, literatos y músicos.


Espacios ubicados en las estradas de las instituciones con un circuito rotativo entre ellas que permita el aprovechamiento de los recursos al máximo con el mínimo de recurso invertido.


La propuesta está apoyada en el eje de Territorialidad de nuestras instituciones se desarrolla en ejes transversales internos de proyectos, con los lineamientos de la experiencia personal y transpersonal, humanista y existencial.


Luego se haría la incorporación de otros entes interesados, para estructurar una programación en conjunto de todos los espacios que visibilicen el quehacer cultural del país.

Objetivo General:

Generar espacios expositivos que promuevan el trabajo de los artistas visuales en instituciones pública con el fin de humanizar estos espacios con muestras de calidad.

Objetivos Específicos:

Mostrar las artes visuales en espacios de instituciones públicas para sensibilizar a los trabajadores y usuarios que son atendidos por estas instituciones.

Crear una red de espacios expositivos en instituciones públicas para promover el trabajo de los artistas visuales que se encuentran en el Registro de Creadores Visuales.


Primera Etapa:


Humanizar el espacio de Mezzanina de la Torre Norte en el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.


1. - Cronograma de exposiciones concertadas entre los diversos instituciones adscritas al MPPC. (Este proceso no se logró)


2.- Hacer un blog con la misma imagen que se maneja en la Galería, para promover la obra de los artistas y donde se pueden poner precio a las obras, esta dirección electrónica estará en la galería presente y en otros medios de difusión de las instituciones.

Hubo una redimensión de la primera etapa, a establecerse convenios con la Defensoria del Pueblo.

Primera Etapa:

Humanizar el espacio de la Defensoría del Pueblo en la Torre Centro Financiero Latino, Piso 29, para disfrute de las Trabajadoras y Trabajadores, Estudiantes de la Escuela de Derechos Humano y Diplomados, que allí se desarrollan. El espacio de Defensoría del Pueblo, sede Plaza Morelos es otro de los espacios activados.

1. - Cronograma de exposiciones concertadas entre los diversos instituciones participantes.

2.- Hacer un blog con la misma imagen que se maneja en la Galería, para promover la obra de los artistas y donde se pueden poner un modo de contacto cuando alguien este interesado en la compra de las obras, esta dirección electrónica estará en la galería presente y en otros medios de difusión de las instituciones. (Este blog fue montado y se promovía las muestras y las actividades de los artistas, pero una próxima gerencia del IARTES, a cargo de en el año 2018, eliminó su circualción, privando a los artistas beneficiados de promover su obra como la hacían mienstra estuvo activo).


 



 
 
Espacios como este que estaban a la entrada del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, se planteaban en convertirlos en Galerías de Artistas con una programación anual para promover el trabajo de los diversos artistas nacionales. Y con las experiencias desarrolladas en los Museos Nacionales desde los Espacios Alternos, ir construyendo un circuito de exhibición para aquellos artistas que no les daban oportunidad en espacios museísticos y culturales de renombre. También darle oportunidad a los jóvenes talentos emergentes.











 
Esta muestra se hizo en los pasillos de la Defensoría del Pueblo de su sede de Bellas Artes, Plaza Morelos. El proyecto como plateaba la humanización de los espacios, cuando los ciudadanos y ciudadanas venían a formular sus denuncias podían esperar viendo la exhibición del momento. Esta exposición de dos artistas de Falcón la musealicé para el disfruste del personal y los visitantes a la sede de la Defensoria.
 
 

La Exposición:

Sensación de la naturaleza.

Exposición de los artistas falconianos: Hegreidy Sánchez y Marco Ortiz


Miércoles 5 de diciembre de 2018


Defensoría del Pueblo. Bellas Artes. Plaza Morelos


Hora: por definir



Fechas de la Exposición

Desde el 5 de diciembre de 2018 hasta 27 de enero de 2019





Texto

Sensación de la naturaleza.

Exposición de los artistas falconianos: Hegreidy Sánchez y Marco Ortíz


El comportamiento obtuso de los hombres frente a la naturaleza

condiciona su comportamiento obtuso entre sí.


Karl Marx.


La relación de los seres humanos con la naturaleza ha sido quizás el primer tema en aparecer en la historia del arte manifestada, desde la época de lo que en occidente se estudia como Arte Paleolítico, se encuentra representada en sus manifestaciones culturales ya descubierta en las cuevas y cavernas de casi todo el mundo. Su abstracción a lo largo de la Historia del Arte, a través del género de la pintura del paisajismo, es un claro testimonio de la relación de la humanidad con la Naturaleza, tomando más relevancia en los momentos culturales en que el ser humano se siente más integrado y en comunión con ella, lo que viene a coincidir con otras formas de manifestaciones culturales. El paisaje, pues, está vinculado a la historia de las culturas – sobre todo la de occidente –, coadyuvando a un mejor conocimiento de la condición humana, de sus momentos y cambios. «La relación hombre naturaleza es un proceso recíproco y cambiante». Un paisaje es un territorio o un lugar humanamente sentido; también la representación del mismo lo es. Según el paisajista francés Michel Linot (1997) el paisaje es una forma del espacio, fruto de la interacción entre sociedad y naturaleza, y fuente de emoción. El concepto de paisaje lleva aparejado el acto de percibir y sentir el entorno. El paisaje es más que el medio donde vive la gente. El concepto de medio es de inspiración científica. El paisaje surge de la interacción con el medio. Son los colectivos humanos los que construyen el paisaje, y con el la concepción que tenemos sobre éste.


Para el paisajista catalán Joan Nogué (2007a) el paisaje es un producto social, resultado de una transformación colectiva de la naturaleza, proyección cultural de cada sociedad en su espacio. Los artistas, como testigos y actores de su época, no sólo representan y recrean la naturaleza para dar cuenta de su belleza y cualidades estéticas, sino que se vuelve parte de su imaginario colectivo, cosa que en Venezuela se fortaleció con la influencia del Círculo de Bellas Artes y de la Escuela de Caracas, quienes han marcado una mayor presencia en la pintura paisajística y en la plástica nacional que hasta nuestros días predomina en las masas colectivas del país. Ejemplos de ello tenemos muchos artistas plásticos los cuales expresaron la cultura paisajistica en Manuel Cabré, Antonio Edmundo Monsanto, Rafael Monasterio, Rafael Ramón González, César Prieto, Federico Brandt, Armando Reverón, Marcelo Vidal y Próspero Martínez, entre otros que formaron parte de este grupo de pintores.

      1. Culturas paisajistas



  1. El concepto de paisaje no es universal. Como indica Augustin Berque (2008), geógrafo y orientalista francés, no todas las culturas son “culturas paisajistas”. Las culturas campesinas, aún cuando sean sus más notables creadoras, poseedoras de lo que Berque llama “pensamiento paisajero”, no se han ocupado del paisaje, más bien de las faenas a la hora de representarse a sí mismas. La contemplación del entorno requiere salir de él; de alguna manera, verlo desde fuera, bien sea física o espiritualmente. Berque plantea seis condiciones para la existencia de una cultura paisajista: 1.) que posea una literatura oral o escrita, cantando o describiendo la belleza del paisaje, incluida la toponimia, 2.) que diseñe jardines de recreo, como representación estética de la naturaleza, 3.) que construya una arquitectura planificada para disfrutar de hermosas vistas, 4.) que cree pinturas que representen el entorno, 5.) que utilice una o varias palabras para decir paisaje y 6.) que desarrolle una reflexión explícita sobre el paisaje. A decir del mencionado autor francés, ni el mundo clásico griego, ni tampoco el romano, aunque con sus sofisticados jardines y frescos estuviera más cerca de ello, han sido auténticamente paisajistas.

  2. La naturaleza, según la concepción cristiana es resultado de la mano de Dios lo mismo con el ser humano – creación de Dios –, y así con todas las criaturas que viven sobre la tierra. Lo importante era la representación de Dios, la naturaleza, era reflejo de su perfección. Pero es con el ROMANTICISMO, donde el paisaje será motivo principal de la pintura y de la concepción de la cultura del siglo XIX. Frente a la belleza ideal de los períodos anteriores, ahora el paisaje será reflejo no solo de la naturaleza, sino de los sentimientos del alma. Como se vive más el paisaje, se plasma en él sentimientos del corazón, lo imaginario, el desorden, lo irracional, el desden. Se buscan aquellos más acorde con nuestra psicología de lo sentimental, con nuestra forma de entender la naturaleza como metáfora del humano.

El paisaje puede ser dramático, sereno, noble o sublime. Los elementos que protagonizan el paisaje ya no son mitologías, narraciones bíblicas o gestas heroicas, sino el propio paisaje: la luz y el color que conforman la atmósfera, cuya presencia inunda los lienzos. El paisaje deja de ser un catálogo de objetos reconocibles; ahora el paisaje tiene mucho de literario, " de cómo nos gustaría que fuese según nuestra visión personal y nuestro estado de ánimo". El Color es una experiencia sensorial que, para producirse, requiere básicamente de tres elementos: un emisor energético (luz), un medio que module esa energía (superficie de los objetos) y un sistema de recepción específico (la retina). Todo estos elementos se ponen a disposición para la expresión de la cultura paisajística que desarrolla condiciones psicológicas para desde la ciudad, de donde se puede mirar con extrañeza, apreciar las condiciones estéticas del paisaje.

Para reforzar esa forma intimista de ver la naturaleza, el pintor se vale de elementos como la LUZ y el COLOR para ir más allá de lo que el paisaje representa o muestra en sí mismo. Mediante la luz el paisaje se manifiesta como una experiencia espiritual donde se fusiona lo visible y lo invisible. Con los colores, el pintor nos introduce en ella, nos acerca a ella hasta sentirla. El vapor, la bruma, la niebla, la lluvia, las atmósferas heladas o cálidas junto con la forma de ejecutar el cuadro, será una de las características de este tratamiento de la naturaleza. La sensibilidad de los pintores se acercaba a las clases pobres, a los campesinos a los ambientes rurales, aunque el tratamiento del paisaje en muchos casos, subliman el dolor y la miseria. Los artistas, como testigos y actores de su época, no sólo representan y recrean la naturaleza para dar cuenta de su belleza y cualidades estéticas; sino que también han llamado la atención denunciando los problemas ambientales mediante diversos lenguajes artísticos y explorando nuevas relaciones plásticas con los materiales del medio, como por ejemplo, a través del reciclaje o la intervención directa en el paisaje.

Dentro de este proceso dialéctico de influencias recíprocas, la relación hombre-naturaleza no se da en términos abstractos, sino del hombre en tanto grupo social, parte de un determinado sistema social, en un medio ambiente específico. La relación del ser humano con la naturaleza y la transformación que deriva de esta relación es así un fenómeno social. No existe, por lo tanto, una escisión entre sociedad y naturaleza o, mejor dicho, entre sistema social y sistema natural, debiendo éstos ser concebidos como partes de un todo, como dos subsistemas interrelacionados, integrados a un sistema mayor.

El contexto general dentro del cual se mueve el humano está determinado, por un lado, por aquellos fenómenos físicos, geofísicos, biológicos, químicos, etc., que plasman una realidad ambiental y cuya dinámica es la de los fenómenos naturales. Y, por otro lado, por la presencia de la actividad humana, que define la realidad social, realidad que – al transcurrir en una dimensión histórica – trasciende el medio natural.


3. La naturaleza en su perspectivas de siglos y el arte

La influencia platónica es evidente y la correcta representación de la naturaleza no es más que una correcta lectura de las ideas del creador. Pensadores y artistas como Alberti, Leonardo, Bruneleschi, Copérnico, Kepler, Galileo y muchos otros parecen coincidir en suponer que la naturaleza se puede descifrar en un lenguaje divino, el lenguaje de la geometría y las matemáticas.


  1. El caso de Leonardo Da Vinci puede ser un buen ejemplo para ilustrar la imposibilidad de separar la ciencia y el arte en el Renacimiento. Su sentido de la belleza no es independiente de su búsqueda de una representación genuina y objetiva de la naturaleza. Y como a través de la observación de la naturaleza logra construir una visión de la tecnología que se desarrollará a futuro. La realidad social es regulada y modificada por el grupo de acuerdo con su forma de organización, su sistema económico y su universo valórico. La realidad natural es regulada a su vez por la dinámica de los fenómenos naturales. Entre los sistemas sociales y el medio natural existe un mediador: la tecnología. Cada vez en mayor medida el grupo social se sirve de este mediador para obtener los bienes que requiere la satisfacción de sus necesidades. Dichas necesidades cambian, dependiendo de las pautas culturales, de las estructuras económicas, de las características políticas del sistema social en cada momento histórico y del proceso de desarrollo. Se va produciendo así una progresiva diversificación y una complejidad creciente en las necesidades sociales, que requieren, para ser satisfechas, un proceso productivo más sofisticado. Con ello, la relación sociedad-medio ambiente se torna más intrincada e interdependiente.

5. Las culturas prehispánicas suramericanas, dentro de las que se cuentan los incas, los nasca, lo huari, los mochica, los chavin, los chimú, los muiscas, entre otras muchas, representaron miles de animales en sus muy variadas manifestaciones artísticas. Teniendo en cuenta que muchas de esas culturas desaparecieron antes de la invasión europea y que otras sufrieron un proceso de aculturización e invisibilización cultural, luego de la invasión de sus territorios, pero no hay una representación del paisaje como si en la cultura china, pero no en la egipcia o la mesopotámica. En las culturas antiguas y ancestrales la representación de la naturaleza se centró en un elemento: el animal, y en muchos casos se asoció con los dioses, o se identificó como vehículo para la comunicación con seres superiores o cósmicos. “Los orígenes del simbolismo animal se relacionan estrechamente con el totemismo y con la zoolatría. Cada animal posee cualidades positivas o negativas constantes, que permiten adjudicarlo a un modo esencial de manifestación cósmica” (Gordillo, 2002: 3). El arte de las culturas antiguas y ancestrales evidencia la “dialéctica entre el hombre, la naturaleza y lo considerado sobrenatural” (Anati, 2006: 117).


En el trabajo de Hegreidis Sánchez la manifestación de la naturaleza expresado en el color, las flores y las mariposas, las mariposas-flores como elemento recurrente de su manifestación pictórica se inscribe en una tradición de la autodidáctica de la pintura popular con la expresión del color en un plano sobresaliente; mientras que el trabajo de Marcos Ortiz tiene más un visión del impresionismo, quien como movimiento plástico marcó una profunda etapa en la historia de las artes plásticas, sus paisajes cargados del color del trópico con la mixtura de planos y matices de colores superpuestos y entre capas que le dan gran fuerza expresiva. 

 


 

 
 
 



 



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